Mi primer embarazo fue toda una sorpresa: ¡acierto a la primera! Toda la familia se puso contentísima. No obstante, en la décima semana empezaron los problemas... El latido era un poco débil y había un hematoma de considerables dimensiones, por lo que a los pocos días sufrí un aborto espontáneo, que conllevó un doloroso legrado y una recuperación psicológica un poquito dura. En fin, de estos momentos prefiero no acordarme... Lo pasado, pasado está.
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